DESARROLLO DEL SEXTO FUNDAMENTO DEL CIRCULO METAFISICO ARGENTINO


DECLARAMOS AL BIEN COMO EL UNICO PODER CREADO POR DIOS

 

Dicen las escrituras, en el Génesis, que Dios luego de culminar toda su creación la declaró buena.

Dentro de esta creación se hallan los cielos, la tierra, los ríos, los mares, las aves del cielo, los peces del mar, etc.

Para culminar su creacion Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, varón y hembra los creó.

Los términos bien y mal, solo representan valores en una escala evaluativa.

Estos conceptos aunque disímiles manifiestan los extremos de una misma escala en la polaridad.

Shakespeare declaró con total sabiduría que no hay nada bueno ni malo, solo el hombre con su pensamiento así lo hace.

Solo existe una realidad. El bien y el mal es solo el sueño efímero del ser humano en donde se refugia para lograr un supuesto placer mientras transita su duro aprendizaje en el plano material.

El hombre en su afán de seguridad desea a toda costa comprender lo que le sucede y lo rodea.

Por eso rotula con adjetivos calificativos a todos los sucesos y las cosas en concordancia con su agrado o disgusto.

Si algo le resulta placentero lo declara bueno y si le desagrada malo.

Claro es que estos conceptos varían significativamente en cada ser humano de acuerdo a su cultura, credo, raza y posición social.

Solo algunos conceptos básicos sobre el bien y el mal son compartidos por toda la humanidad.

Al respecto, los conceptos metafísicos son muy claros:

Todo lo que principia tiene un desarrollo y manifiesta un final, pertenece al mundo fisico tridimensional y su concepción es finita, ilusoria e irreal.

Solo la creación divina genera vida sin principio ni fin.

La creación de Dios está en constante expansión, nada en ella involuciona, todo sigue el libre fluir de la vida.

Dios es omnipotente, tiene todo el poder del bien. Nada existe fuera del poder absoluto de bien.

De esta sublime realidad el ser humano corriente solo aprecia sus proyecciones o sombras (el mundo material).

Los sentidos físicos del hombre solo pueden dar testimonio de la fantasía irreal del mundo de las formas. La vista, el tacto, el oído son los sensores con los cuales cuenta la encarnación humana para evaluar y catalogar todo lo que la circunda.

Solo sublimando todas las sensaciones y apreciaciones del vehículo físico, y centrándose en la divina presencia YO SOY que habita en cada hombre, se podrá apreciar y disfrutar de la esencia divina que llamamos Dios, bien, vida, YO SOY.

Habitar en el reino celeste atemporal y hacer un justo y buen uso de él, es contactar con la divina esencia de la realidad del todo.

Ella nos dice que el único poder creado por Dios es el bien y que el mal es solo una creación humana que lleva en si la semilla de su propia destrucción.

 

DESARROLLO DEL SEPTIMO FUNDAMENTO DEL CIRCULO METAFISICO ARGENTINO

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