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Como lo expresa Conny Méndez en el capítulo HERMANDAD SAINT GERMAIN de su obra “El Maravilloso Número 7”, la Metafísica recauda sus fondos a través de la ‘Donación Amorosa’ y mediante la venta lícita y autorizada de libros, cassettes y fotos de Maestros”. Todas las actividades de enseñanza de la Metafísica se solventan por medio de estos medios. Esto tiene una razón de ser: Nunca se ha cobrado ni se cobrará por comunicar la Enseñanza Espiritual.
Si observamos las vidas de los grandes Maestros, como Gautama, Jesús o Krishna, veremos que ninguno de Ellos cobraba por dar la Instrucción. Por lo tanto, si los grandes Maestros no han cobrado por Ello, pues nosotros tampoco podemos hacerlo.
El dinero de las donaciones amorosas, las ventas de CD, DVD y otros medios de entregar la divina enseñanza que se recogen en las actividades de instrucción, se utilizan para cubrir los gastos que la expansión de la Enseñanza genera, como pueden ser: Alquiler de salas, equipos de sonido, de proyección o transmisión y gastos de difusión, para que el público pueda enterarse de las actividades.
Aunque los instructores de Metafísica no cobran por comunicar la enseñanza, cuando son invitados a dar conferencias fuera de sus ciudades o países, se les pagan los gastos de traslado y hospedaje; pero en ningún caso reciben un sueldo o pago por facilitar la Instrucción.
Esta misma manera de operar podemos observarla en muchos grupos espirituales serios y en las más importantes religiones del mundo. Por tomar como ejemplo al Catolicismo, cuando uno asiste a una misa, no paga entrada para ingresar en la iglesia; al final del servicio, cada cual pone su “donación amorosa” en la bolsa de la limosna y así se cubren los costos aunque dicha religión esta subvencionada por los propios gobiernos en muchos países de todo el mundo.
Así como en muchas iglesias existe una santería, dentro o fuera del edificio, en la cual uno puede comprar biblias, libros de autores cristianos, rosarios, estatuillas o estampitas de santos, etc, en nuestras actividades de Metafísica solemos contar con una mesa en la que se expone el material de apoyo a las disertaciones dadas y el material en DVD, CD y láminas que contienen la Enseñanza Espiritual. ¿Acaso esto constituye una actividad comercial? Evidentemente sí. Pero esto no solamente se hace en Metafísica y se practica en el Catolicismo, lo mismo ocurre en el Buddhadharma, en el Hinduismo y en cualquier escuela espiritual y religión.
Aunque Jesús no cobró por dar la enseñanza espiritual, sus seguidores continúan comunicándola por intermedio de las Biblias que contienen las palabras dadas por el Maestro, y estas siempre se han vendido y se ha debido pagar por ellas, y hasta que Guttemberg inventó la imprenta, su costo era elevadísimo, pero gracias a esto, casi todo el mundo hoy tiene una Biblia en su casa, con la enseñanza del Maestro Jesús. Y todo esto, gracias al comercio.
Los seguidores del Buddhadharma también venden los libros con las enseñanzas del Señor Gautama; los islámicos venden el Corán; los hinduistas venden el Baghavad Gita, etc., y esto nadie lo critica. Si estos libros no se vendieran, probablemente no se publicarían y con seguridad, no estarían en ninguna librería; por consiguiente, las enseñanzas de estos ilustres Maestros no se habrían expandido como lo han hecho, si no fuera por el comercio que, como ya hemos explicado, es una actividad regida por la Jerarquía espiritual, quien se ocupa de relacionar el espíritu con la materia, en este caso, llevando la Enseñanza Espiritual a manos de los estudiantes, por medio de la publicación y venta del material que la contiene.
Para finalizar lo aquí expuesto, es importante recordar que el comercio es una actividad legal, practicada en todo el mundo, y regulada por las leyes y códigos de los diversos países. Entonces, por favor, que no se vuelvan a utilizar las palabras “comercio” y “negocio”, ni ningún término relacionado con ellas, con un sentido peyorativo, como si se tratara de algo ilícito y condenable, o como sinónimo de algo reñido con la espiritualidad.
Es totalmente lícito recuperar el dinero invertido en los medios necesarios para transmitir los conocimientos metafísicos espirituales como inclusive lo es, lograr cierta ganancia para poder continuar con tan noble tarea.